miércoles, septiembre 30, 2015

El calor de El Cercado

Estoy inmovilizado por el calor del mediodía. El roce de la piel con el aire caliente, parece producir ampollas. A los zancudos se les incendian las alas y en su vuelo forman delgados hilos de humo en el aire. Las orugas en las arrugadas hojas de los arbustos se resisten a tejer sus capullos al ver a las mariposas volar con sus alas en fuego. El aire se detiene para dejar escuchar la respiración de las hormigas, paralizadas en los troncos de los árboles, jadeando a la espera de que el piso candente se enfríe un poco. Es el calor de El Cercado, una zona rural en el borde noreste de Barquisimeto. Las recientes invasiones de terrenos en las zonas bajas, más cercanas a la ciudad, han traído consigo incontables tomas ilegales en las tuberías de suministro de agua de la zona, por lo que desde hace un par de meses se interrumpió el servicio, que ya venía presentando fallas de presión por una ventosa rota a la salida del tanque elevado que permitía alimentar al sector. Los habitantes se contentan ahora por el suministro semanal y para algunos quincenal de agua mediante camiones cisternas que suplen unos 500 litros por casa cada vez. Las siembras de ají, de granos y de hortalizas se ven menguadas, cuando no muertas por la falta de riego. Hasta la sábila sufre la sequía y muestra sus hojas delgadas, de las que será imposible sacar un cristal.

Cuando el crepúsculo que asombra cada tarde da paso a la noche, acompaño a mi hermana a una reunión del Consejo Comunal, convocada hace un par de días para tratar el caso del transporte público. Esta noche es de esperar que no habrá apagón: primero fue ocasional, luego semanal, ahora interdiario; antes de 2 horas, luego de 3, y el de ayer de 4. Cuando llego a la reunión, una mujer residente de un sector vecino, conocida defensora de los logros de la revolución, informa que los conductores a los que se asignaron en venta los autobuses chinos para servir a la zona, no pagaron en un año ni una sola de las cuotas para comprar sus respectivas unidades, calculadas en el equivalente a menos de un 10% de sus ingresos mensuales, por lo que el gobierno decidió quitarles las unidades para venderlas a otros conductores interesados. La mujer informa que se crearán nuevas rutas alimentadoras que llevarán a los pasajeros desde sus áreas de residencia –muchas no servidas porque las calles son de tierra –hasta el borde de la ciudad, para abordar unidades de otras líneas hacia todos los rincones de la ciudad. Esas nuevas unidades cobrarán sólo Bs. 10 por pasajero por trayecto. Lo que no dice es que serán Bs. 10 adicionales a los 15 o 20 que cobran las líneas alimentadas, por lo que el gasto en transporte aumentará entre 50 y 67% para los habitantes del sector. Mi hermana interviene para hacer notar ese “detalle” pero es silenciada por la afirmación de la que lleva la batuta de la reunión, de que los conductores de las nuevas unidades contarán con una proveeduría en la que podrán adquirir cuando los necesiten, cauchos, baterías y repuestos (los logros de la revolución siempre son a futuro), por lo que no tendrán excusa para convocar paros de transporte como el que acaban de realizar los conductores del transporte público de la ciudad, “como parte de la guerra económica contra el gobierno”. Esta última afirmación me saca una carcajada inevitable, que corto enseguida al notar que más nadie ríe y que incluso algunos asistentes aplauden. La expositora cambia de tema y pasa a hablar de un parque infantil que la revolución construirá en un terreno del sector. 

Salimos de la reunión y pienso que el silencio de la mayoría se debe a que la gente se hace la tonta, o a que tal vez el calor de El Cercado mantiene a la gente en estado de sopor. La Luna, casi llena, tiene un tinte amarillento. En unos días habrá Luna sangrienta.

miércoles, septiembre 23, 2015

Los Trenzares de Historias de Adriana


La mayor parte del tiempo en la casi totalidad del mundo, la vida transcurre tranquila, sin que casi nada ocurra excepto las sencillas labores cotidianas. Tanto es así que los seres humanos nos quedamos absortos ante las noticias de eventos extraordinarios que nos traen los medios de comunicación: conflictos bélicos, catástrofes naturales, enfrentamientos religiosos, accidentes, delitos, pugnas políticas, crisis económicas, en los que se involucra una minúscula fracción de los habitantes del planeta. En las ciudades, donde el ritmo de vida es acelerado por la falta de tiempo para hacer todo lo que queremos o debemos, la vida parece alejada de aquella tranquilidad, como si la sencillez de lo cotidiano se hubiese perdido en algún momento de nuestra historia. El estrés nos domina y nos pone gríngolas que nos impiden encontrar lugares y momentos para el sosiego. Ese modo de vida nos lleva a percibir la acción de trenzar historias que desencadena Adriana, como la recreación de un acto extraordinario o de un recuerdo de costumbres de nuestros antepasados.


Pero la percepción de excepcionalidad de esos trenzares de historias se disuelve desde el primer instante de iniciarlos: las participantes se suman a ellos con la naturalidad de quien los realiza día a día, como si hubieran estado haciéndolos justo antes de salir de sus casas, lo que revela que esa sencilla actividad de peinar y hacer trenzas mientras cuentan historias está a flor de piel, en la punta de la lengua, casi como algo instintivo que no necesita de demasiado estímulo para revelarse, acaso como una exteriorización espontánea de un inconsciente elucubrar de las mujeres en torno lo que ocurre a su alrededor. La mente, las manos y los dedos se mueven casi automáticamente para tejer una cálida y divertida intimidad, mientras los rostros se serenan y ellas relatan anécdotas de la niñez, del día a día, de una bucólica vida que parece ser la de todo el tiempo en todo el mundo.

Imagen tomada de la página de Facebook Trenzar una a una nuestras historias, de Adriana Rondón Rivero

viernes, septiembre 11, 2015

Septiembre 10 de 2015, 10:45 pm. Desde hace menos de una hora algunos medios de comunicación difunden la noticia de que Leopoldo López ha sido condenado a más de 13 años de prisión por haberse manifestado en contra del gobierno. En un par de calles de Chacao se escuchan las cacerolas. En el resto de las calles, avenidas y plazas del Municipio se ven sólo algunos caminantes que se dirigen a las estaciones del Metro de Caracas para tomar el último tren, pues se acerca la hora de cierre del sistema de transporte masivo. La Plaza Altamira, supuesto símbolo de resistencia (lo fue durante el año anterior), se muestra solitaria, oscura, invadida por el silencio de los vecinos y de los opositores ausentes, temerosos, encerrados en sus casas, como individuos aislados de una sociedad que acepta una condena sin fundamento; una condena de un político que pecó por inocente, por haber creído que el pueblo respaldaría su protesta y presionaría para lograr una sentencia absolutoria; que pecó por inocente al haber creído que los países de la región se desharían de sus bozales de arepa para presionar para una liberación de los presos políticos; que pecó por inocente al creer que organizaciones como la UNASUR, la OEA y la CIDH podrían lograr hacer recapacitar a la banda de delincuentes que tiene tomados los Poderes Públicos de Venezuela y cesar sus abusos y sus violaciones a la Constitución y las leyes, para hacer justicia al menos hoy. Día aciago de la historia del país. En una televisora extranjera se oye al abogado del condenado que en resumen ratifica el ensordecedor silencio que arropa al país: "Es hora de prudencia... ".

Foto tomada de http://www.diariorepublica.com/sin-categoria/afp-disturbios-y-barricadas-apagan-la-vida-nocturna-del-este-de-caracas, 20150910 11:30 pm

miércoles, febrero 04, 2015

Priscilo, el primer chivo expiatorio

Priscilo, el primer chivo expiatorio

La manía de inventar nombres para los hijos es vieja. Antes, en los tiempos de mis abuelos, la gente que quería inventar uno masculinizaba uno femenino o viceversa. A Priscilo le decíamos “Viejita” –aunque era de la edad de mi hermano mayor, apenas veinte meses mayor que yo– pero nunca supe por qué, hasta ahora que descubro que Priscilo es el masculino de Priscila, diminutivo de Prisca, que en latín significa “antigua”. En latín también existía Priscus (antiguo), y me imagino que “antigüito” es “priscilo”, pero el nombre más conocido es el de Priscila, esposa de Aquila, ambos colaboradores del Apóstol Pablo en su labor evangelizadora en los inicios de la cristiandad.
Priscilo no era nada evangelizador; todo lo contrario, a decir de mi tía Catalina. Yo estaba llegando a mi adolescencia en los días en que lo conocí, más amigo de mi hermano que mío, pero coincidíamos en los juegos en la casona de mis abuelos paternos en Guama, porque él vivía casi enfrente, cruzando la calle. Priscilo –hijo de Petra, asistente doméstica de la tía Catalina– era de contextura fuerte, algo bajo para su edad, y muy creativo cuando de fregar la paciencia a la tía se trataba. Su cabello oscuro y ondulado siempre brillaba, como si lo tuviera lubricado, y jamás perdía su peinado, por más que se guindara cabeza abajo de una rama del guayabo del jardín central de la casa, al tiempo que se quedaba inmóvil y gritaba “¡Capítulo!”, con voz de narrador de radionovelas.
La tía Catalina, delgadita, de cabello canoso varonilmente corto –“para parecerse a Pedro”, mi padre, decía ella– algo encorvada y de caminar ruidoso y rítmico por arrastrar los pies, era un ser particular. Los domingos se arreglaba como para salir e ir a la iglesia, pero se quedaba en casa, con sus brazos llenos de pulseras de colores, su cabello engominado y su vestido recién planchado, caminando de un lado al otro de la casa, a veces murmurando ininteligiblemente, a la espera de que apareciera mi padre para quedarse muda. Se encerraba en su cuarto con su manada de gatos, sus torres de polvorientos periódicos que dejaban apenas estrechos pasillos para recorrer el cuarto, y su colección de objetos encontrados a lo largo de toda su vida. La casa se contagiaba del silencio del pueblo, excepto por el casi imperceptible sonido de la radio, y al mediodía el calor parecía detener todo movimiento. "Casa Venezia" decía el letrero para identificar la tienda, pintado en la pared exterior de la segunda planta de la casa, única de dos plantas en el pueblo. El ala de la tienda del abuelo, que hacía esquina, permanecía cerrada y abandonada desde que él murió. La planta superior, a la que se accedía por una empinada y polvorienta escalera de madera que chirriaba al pisar cada escalón, también había sido desocupada desde aquel tiempo y sólo era visitada por mí, tal vez mi hermano y Priscilo, y ocasionalmente por algún otro niño curioso visitante de la familia. Me gustaba subir en las mañanas para ver el espectáculo de los rayos solares que atravesaban las celosías, formaban bandas blancas en el piso ennegrecido, e iluminaban las partículas de polvo en el aire –“movidos por soplos que parecen invisibles”, según dijo Tito Lucrecio Caro, sesenta años antes de Cristo– y hacer volutas al pasar la mano lentamente por los chorros de luz. Desde entonces recuerdo el aroma de encierro y abandono de esa sala, cada vez que saco de su envoltorio plástico alguno de los trajes formales que guardo en el closet de mi casa y que me rehúso a botar por si se ponen de moda de nuevo.
La radio era de la tía Catalina. Estaba instalada en el pasillo anterior del jardín central de la casa. Ella la encendía temprano en la mañana y en la tarde, al salir de su cuarto, y la apagaba antes de irse a hacer siesta o a dormir en la noche. Había sido colocada sobre una mesita plegable recostada de una columna. Bajo cada una de las patas delanteras de la mesa había una pila de cajas de cartón vacías y aplastadas de detergente para ropa, de tal manera que la mesa se inclinaba hacia la columna y la radio reposaba contra ella. Las  pilas de cajas iban creciendo poco a poco, cada vez que Catalina colocaba una, luego de acabar con su contenido, cosa que no ocurría frecuentemente porque Petra lavaba en su casa la ropa de Catalina, y ésta utilizaba el detergente sólo para lavar la alfombra que tenía en su cuarto para que los gatos afilaran sus uñas. Al momento de la anécdota que intento contar desde hace rato, cada pila tendría alrededor de una docena de cajas, por lo que la mesa se inclinaba peligrosamente y no podría aceptar una caja más sin arriesgar seriamente su caída con todo y radio.
Aquel día había sido especialmente agitado. La casa se llenó desde temprano con nuestros gritos de juegos de escondido, la Eres,  peleas de espada y moneadas del guayabo. Nos habían dejado solos con la tía Catalina, y Petra estaba en su casa, tal vez lavando ropa. Eran cerca de las tres de la tarde y estábamos tirados en el piso descansando del último juego y dándole vueltas a la cabeza para decidir el próximo. La tía Catalina dormía la siesta. Priscilo se levantó, hizo señas de que le siguiéramos en silencio hasta la mesa de la radio, y nos propuso sacar una caja de detergente de cada una de las pilas de la mesa. Así lo hicimos, arreglamos las pilas para no dejar señas de nuestra travesura, y mi hermano tomó las dos cajas y fue al fondo de la casa a lanzarlas al patio posterior. Luego de reírnos muy discretamente de la diablura, decidimos jugar metras en las veredas del jardín. En eso estábamos, olvidado ya el asunto de las cajas de detergente, cuando escuchamos los rítmicos pasos de la tía Catalina, que salía de su cuarto luego de su siesta y se encaminaba hacia su radio para encenderla. Era el turno de Priscilo, que se preparaba para hacer gala de su certera puntería con su metra de vetas blanca, roja y azul, para alejarme del último hoyo del recorrido del juego, y aguardábamos en tenso silencio el resultado de su disparo. Entonces escuchamos el desesperado grito de Catalina: “¡Me quitaron mis cajas!”. Acto seguido dio la vuelta, se dirigió al zaguán y se asomó a la calle para emitir un segundo grito que agrietó el silencio de la calle principal del pueblo como si un rayo la hubiera alcanzado: “¡Peeeetra, mira-aquí-a Priscilo!”.
Mi hermano corrió al patio trasero, recogió las dos cajas de detergente, y antes de que Catalina regresara de su llamado a Petra, las tiró bajo la mesa de la radio. Nos hizo señas a Priscilo y a mí de seguirlo, corrimos al patio y saltamos el muro posterior, lo que me hizo descubrir ese día mis extraordinarias habilidades para el salto alto. Dimos rápidamente la vuelta a la casa hasta la esquina de la calle principal, nos asomamos y vimos a Petra que salía con paso apresurado de su casa hacia la de Catalina. Entonces caminamos como inocentes criaturas hacia la casa, para hacer creer que veníamos de alguna correría. Petra nos vio y nos esperó en la puerta. Recuerdo esa ocasión como la primera vez que veía a Petra. Era una mujer de piel tostada, de nariz gruesa idéntica a la de Priscilo, cabello negro recogido en un moño, ligeramente pasada de peso, de estatura mediana, de contextura común y corriente. Su mirada, de ojos negros en los que no se distinguían las pupilas, se clavó en los míos por una fracción de segundo, tiempo suficiente para grabarla en mi mente y hacerle replay en un par de pesadillas las noches siguientes. Extendió la mano cuando Priscilo estuvo cerca de ella, le agarró una oreja y lo arrastró a su casa, no sin antes hacernos un gesto con la cabeza que indicaba sin posibilidad de tergiversación que entráramos en la nuestra.
Al entrar Catalina ya había vuelto a poner las cajas en su lugar en cada pila y la radio apenas dejaba oír al narrador de las carreras de caballo. La tía escuchaba con interés y observaba la radio mientras esbozaba una sonrisa con expresión de seguridad, por la certeza de que la radio, inclinada como estaba, no permitiría que se saliera ninguno de los ejemplares competidores.


Imagen tomada de http://cohetesyconsistencia.blogspot.com 04/02/2015 8:00 pm

domingo, febrero 01, 2015

Mutación Insolente: Un ejercicio de plagio literario

Mutación Insolente
Un ejercicio de plagio literario

Jaime Sabines: Los Amorosos

1.      El Original

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

2.      Plagio 1: De amorosos a apasionados

Los apasionados callan.
El amor es el silencio más fino,

el más tembloroso, el más insoportable.
Los apasionados buscan,
los apasionados son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los apasionados andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los apasionados
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los apasionados son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los apasionados son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los apasionados no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los apasionados son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los apasionados salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los apasionados juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los apasionados se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los apasionados se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

3.      Plagio 2: De amorosos a apasionados y del amor a la pasión

Los apasionados callan.
La pasión es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los apasionados buscan,
los apasionados son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los apasionados andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan a la pasión.
Les preocupa la pasión. Los apasionados
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
La pasión es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los apasionados son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los apasionados son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los apasionados no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los apasionados son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los apasionados salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en la pasión como en una lámpara de inagotable aceite.

Los apasionados juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego de la pasión.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los apasionados se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los apasionados se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

4.      Plagio 3: De amorosos a apasionados, del amor a la pasión y al pasado imperfecto

Los apasionados callaban.
La pasión era el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los apasionados buscaban,
los apasionados eran los que abandonaban,
eran los que cambiaban, los que olvidaban.
Su corazón les decía que nunca habrían de encontrar,
no encontraban, buscaban.

Los apasionados andaban como locos
porque estaban solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvaban a la pasión.
Les preocupaba la pasión. Los apasionados
vivían al día, no podían hacer más, no sabían.
Siempre se estaban yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperaban,
no esperaban nada, pero esperaban.
Sabían que nunca habrían de encontrar.
La pasión era la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los apasionados eran los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— habrían de estar solos.

Los apasionados eran la hidra del cuento.
Tenían serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchaban
también como serpientes para asfixiarlos.
Los apasionados no podían dormir
porque si se dormían se los comían los gusanos.

En la obscuridad abrían los ojos
y les caía en ellos el espanto.

Encontraban alacranes bajo la sábana
y su cama flotaba como sobre un lago.

Los apasionados eran locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los apasionados salían de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se reían de las gentes que lo sabían todo,
de las que amaban a perpetuidad, verídicamente,
de las que creían en la pasión como en una lámpara de inagotable aceite.

Los apasionados jugaban a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Jugaban el largo, el triste juego de la pasión.
Nadie habría de resignarse.
Dicen que nadie habría de resignarse.
Los apasionados se avergonzaban de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermentaba detrás de los ojos,
y ellos caminaban, lloraban hasta la madrugada
entre trenes y gallos se despedían dolorosamente.

Les llegaba a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que dormían con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los apasionados se ponían a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se iban llorando, llorando
la hermosa vida.

5.      Plagio 4: De amorosos a apasionados, del amor a la pasión y al simple pasado


Los apasionados callaron.
La pasión fue el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los apasionados buscaron,
los apasionados fueron los que abandonaron,
fueron los que cambiaron, los que olvidaron.
Su corazón les dijo que nunca habrían de encontrar,
no encontraron, buscaron.

Los apasionados anduvieron como locos
porque estuvieron solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvaron a la pasión.
Les preocupó la pasión. Los apasionados
vivieron al día, no pudieron hacer más, no supieron.
Siempre se estuvieron yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperaron,
no esperaron nada, pero esperaron.
Supieron que nunca habrían de encontrar.
La pasión fue la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los apasionados fueron los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— habrían de estar solos.

Los apasionados fueron la hidra del cuento.
Tuvieron serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hincharon
también como serpientes para asfixiarlos.
Los apasionados no pudieron dormir
porque si se dormían se los comían los gusanos.

En la obscuridad abrieron los ojos
y les cayó en ellos el espanto.

Encontraron alacranes bajo la sábana
y su cama flotó como sobre un lago.

Los apasionados fueron locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los apasionados salieron de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se rieron de las gentes que lo sabían todo,
de las que amaron a perpetuidad, verídicamente,
de las que creyeron en la pasión como en una lámpara de inagotable aceite.

Los apasionados jugaron a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Jugaron el largo, el triste juego de la pasión.
Nadie habría de resignarse.
Dijeron que nadie habría de resignarse.
Los apasionados se avergonzaron de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermentó detrás de los ojos,
y ellos caminaron, lloraron hasta la madrugada
entre trenes y gallos se despidieron dolorosamente.

Les llegó a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que durmieron con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los apasionados se pusieron a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se fueron llorando, llorando
la hermosa vida.

lunes, diciembre 31, 2012

Tiempo escaso


El tiempo no es infinito. Tuvo su inicio con el Big Bang y tendrá su final con el Biggest Shrink. Como recurso finito que es, puede ocurrir que en algún momento la demanda sea superior a la oferta y algunos se queden por fuera del reparto. Claro está, parece ser que la oferta actual es tan grande que parece que da para todos, pero todavía no sabemos cómo es la cosa en otros sistemas planetarios, en donde podrían existir formas de vida distintas, altas consumidoras de tiempo.
Es más, ni siquiera sabemos con un grado razonable de certeza cómo es el asunto en nuestro propio planeta: sólo sabemos que hay cosas, eventos e individuos que exigen más tiempo que otros, y que cada día hay más gente creativa consumiendo tiempo para inventar cosas o eventos que a su vez demandan más o menos tiempo. Y no es cuestión de energía, preocupación primordial en nuestros días, por lo que los planes para ahorrar tiempo tengan una prioridad menor. En consecuencia, no sabemos en qué momento, guiados por la preocupación por el calentamiento global, el pensamiento ecológico o la necesidad de uso eficiente de la energía, inventemos algo que requiera grandes cantidades de tiempo que haga que su oferta total sea superada por su demanda global.
Por si las moscas, puesto que no tenemos ni idea de cuándo esa deficitaria situación pueda ocurrir, recomiendo aprovechar los segundos que quedan del 2012: menos de 50.000 al momento de escribir este texto, cantidad que desciende vertiginosamente a una velocidad de 3600 por hora, lo que reduce a casi cero la cantidad a repartir entre los 7.000 millones de habitantes de este planeta, todos demandantes de tiempo y competidores con los de otras galaxias.

domingo, diciembre 30, 2012

Salto en el 2012

Mañana se cumplen 366 días de un año que, de haber sabido cómo pasaría, lo habría dedicado a la Teoría de la Relatividad: Si bien esos trescientos sesenta y seis días pasaron a una velocidad casi igual a la de los años anteriores (24 horas por día, 60 minutos por hora, 60 segundos por minuto, 86400 segundos por día), hoy parece que hubiéramos pasado del 1° de enero al 31 de diciembre en un breve lapso. Es más, estoy casi seguro (aún me falta reunir algunas pruebas) de que algunos días no ocurrieron: esta certeza es casi total respecto al 26 de abril, el 8 de junio y el 14 de septiembre, días de los que no tengo el más mínimo recuerdo, por más que repaso una y otra vez mi agenda y leo lo que en esos días tenía por hacer y me doy cuenta de que eso que tenía por hacer sigue en ese mismo estado: por hacer. Es más, recuerdo bien que el 9 de junio me costó dar una razón por no haber cumplido mi compromiso del día anterior, porque no recordaba qué había ocurrido ese día. Seguramente mis familiares y amigos podrán darme otras listas de días que no ocurrieron. Incluso creo que si junto todas esas listas que recibiré, superaré la meta de los 366 días y podré llegar a conclusiones sorprendentes, como que el 31 de diciembre (mañana) ocurrió antes del 1° de enero del 2012: un típico lazo espaciotemporal inverso. 

miércoles, diciembre 19, 2012

¿Para quién es el discurso político?


Creo que los más desposeídos, incluso viendo la ineficiencia del gobierno para solucionar sus problemas, aun viendo que muchas de las autoridades del gobierno son pillos que están ahí para enriquecerse, buscan en el gobierno la solidaridad que no encuentran en las clases media y alta.
La posibilidad de que gane las elecciones un líder que promueva la construcción de un país mediante la suma de los esfuerzos individuales, no será posible si esa construcción no implica la solidaridad necesaria y suficiente para que los que no tienen superen el círculo vicioso de la miseria o de la pobreza. Por eso la idea de un gobierno que regala y que permite invasiones, cala en los más desposeídos: porque sólo con dádivas y una "propiedad" obtenida de improviso es posible dar un golpe suficientemente fuerte en sus vidas como para romper ese círculo vicioso, pues el trabajo diario, asalariado, sólo les sirve para sobrevivir.
Bien lo decía una mujer de Sucre en un programa de Radar de los Barrios, dirigiendo su queja a los políticos "turistas electorales": "No diga que va a hacer. ¡Haga!".
No ganaremos tratando de convencer con discursos. Sólo convenceremos con nuestros actos; con la solidaridad necesaria y suficiente puesta en práctica. Ello implica una nueva forma de gobernar en la que se incorpore a los empresarios y a los que más tienen en la concreción de la labor social. Un gobierno que se ocupe más de coordinar la acción solidaria de los que tienen y menos de publicitar sus propias acciones. Porque mientras el pueblo siga viendo que quien hace es el gobierno, seguirá votando por un gobierno que haga, y no por un gobierno que regule a los que hacen. Igualmente hace falta un nuevo empresario dispuesto a posponer o reducir su beneficio personal para cumplir con la solidaridad necesaria y suficiente.
El discurso político entonces es para los patronos, para los empresarios, para las clases media y alta, para que entiendan que el país y el mundo no son sustentables sin la solidaridad necesaria y suficiente puesta en práctica; que conservar lo que se tiene depende de ello, y mucho más desarrollar lo que se tiene.
El discurso político no es para los desposeídos. Para ellos es la acción.

Declaración de Rebeldía


Yo, Simón Saturno Galdona, venezolano, mayor de edad, domiciliado en Venezuela, como integrante del pueblo de Venezuela y obedeciendo lo establecido en el artículo No. 350 de la Constitución Nacional, desconozco al actual gobierno, por cuanto ha contrariado en innumerables oportunidades los valores, principios y garantías democráticos y menoscabado los derechos humanos consagrados en la Carta Magna, establecidos en, entre otros, los siguientes artículos:
§         No. 2, que establece el carácter democrático del Estado Venezolano; por cuanto el gobierno ha demostrado y el Presidente de la República ha manifestado que gobierna para quienes se manifiestan como sus seguidores y considera enemigos a quienes le adversan, lo que constituye una actuación antidemocrática, pues la democracia debe entenderse como el sistema de participación de todo el pueblo en la gestión de gobierno;
§         No. 4, que consagra que la República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado; por cuanto el gobierno ha venido realizando acciones en contravía a la federación, al distribuir inequitativamente los recursos entre los Estados, y en contra de la descentralización, dirigidas a reforzar la centralización y concentración del poder en el Presidente;
§         No. 6, que dispone que el gobierno de la República Bolivariana es y será siempre alternativo; por cuanto el Presidente de la República y jefe del gobierno impulsó la modificación de la Constitución para establecer la reelección indefinida, y ha violado el principio constitucional de la alternabilidad, por la vía del abuso de poder y el uso indebido de los recursos públicos en los procesos electorales;
§         No. 7, que expresa que la Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico, y que todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a ella; por cuanto el Presidente de la República, habilitado por la Asamblea Nacional, ha ejercido la facultad legislativa para promulgar leyes y crear instituciones que contradicen los principios constitucionales con el objetivo de establecer un supuesto “Estado Comunal”, desconociendo la voluntad del pueblo venezolano, que en referendo negó la modificación de la Constitución en ese sentido;
§         No. 16, que consagra que la división político territorial del país debe garantizar la autonomía municipal y la descentralización político administrativa; por cuanto el gobierno ha atentado contra la autonomía municipal y la descentralización, al administrar los ingresos petroleros de manera inequitativa y discriminatoria hacia los municipios cuyos Alcaldes se oponen a la supuesta revolución bolivariana, y les ha despojado de fuentes de ingreso, en contraposición con el proceso de descentralización;
§         No. 25, que establece que es nulo todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley; por cuanto son numerosos los actos realizados por el gobierno que contradicen los principios y disposiciones constitucionales, en especial los dirigidos a establecer en el país instituciones del supuesto “Estado Comunal”, que no es otra cosa que un sistema dirigido a violar el principio constitucional que establece las votaciones libres, universales, directas y secretas para la elección de sus autoridades, y a preservar el poder en manos del Presidente de la República;
§         No. 46, que dispone que ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes; por cuanto por órdenes directas y públicas del presidente del gobierno y en complicidad con el Poder Judicial, el gobierno mantiene presos políticos, violando el debido proceso, estableciendo condiciones inhumanas de privación de libertad, impidiendo la aplicación de formas alternativas de cumplimiento de las penas, obstaculizando la atención médica de esas personas aun en caso de enfermedades graves y dificultando o impidiendo las visitas o encuentros con sus familiares;
§         No. 62, que instituye que la participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo, y que es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica; por cuanto el gobierno ha atentado contra la transparencia de la gestión pública, ha impedido la contraloría social de la ejecución presupuestaria y de la definición, financiamiento y ejecución de proyectos, y ha presentado precarias rendiciones de cuenta de su gestión;
§         No. 63, que consagra que el sufragio es un derecho que se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas; por cuanto el gobierno pretende establecer un supuesto “Poder Comunal” que impide las elecciones directas y secretas de las autoridades;
§         No. 68, que expresa que los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, y que se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas; por cuanto el gobierno ha utilizado a la Fuerza Armada Nacional y la fuerza policial para impedir u obstaculizar las manifestaciones de los ciudadanos, y ha utilizado, por órdenes directas y públicas del Presidente, sustancias tóxicas para disolverlas;
§         No. 92, que expresa que todos los trabajadores tienen derecho a prestaciones sociales que les recompensen la antigüedad en el servicio y los amparen en caso de cesantía, y que las prestaciones sociales son créditos laborales de exigibilidad inmediata; por cuanto el gobierno se ha constituido en deudor contumaz de prestaciones sociales, hasta el extremo de que muchos trabajadores, ante tal contumacia, se han visto obligados a aceptar el pago de sus prestaciones sociales mediante papeles que implican un pago deficitario de su acreencia, debido al incierto valor de esos papeles en el mercado de valores;
§         No. 95, que establece el derecho de los trabajadores de crear las organizaciones sindicales que estimen convenientes, que estas organizaciones no están sujetas a intervención, suspensión o disolución administrativa; y que los trabajadores están protegidos contra todo acto de discriminación o de injerencia contrario al ejercicio de este derecho; por cuanto el gobierno ha ejercido acciones para impedir el ejercicio de la libertad sindical, ha abusado de su poder para privar de libertad a dirigentes sindicales por manifestar sus reclamos, ha promovido acciones para debilitar las organizaciones sindicales, y el Presidente de la República ha manifestado abiertamente su oposición a la acción sindical y ha tenido expresiones denigrantes hacia los trabajadores y sus representantes sindicales;
§         No. 96, que expresa el derecho de los trabajadores a la negociación colectiva voluntaria y a celebrar convenciones colectivas de trabajo; por cuanto el gobierno se ha convertido en el principal violador de las convenciones colectivas de sus trabajadores y el patrono con mayor retraso en las discusiones de las nuevas convenciones colectivas, al vencimiento de las anteriores;
§         No. 102, que consagra que la educación es un derecho humano y un servicio público fundamentado en el respeto de todas las corrientes del pensamiento; por cuanto el gobierno ha intentado, mediante la promulgación de normativas no consultadas con la sociedad, de establecer mecanismos para la indebida injerencia política en los programas educativos y en el gestión de las instituciones escolares;
§         No. 104, que expresa que la educación estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica y que el Estado les garantizará la estabilidad en el ejercicio de la carrera docente; por cuanto el gobierno ha desechado el concurso de credenciales como medio de selección del personal docente de las escuelas públicas y mantiene la mayoría de los cargos docentes en régimen de interinato;
§         No. 112, que establece que el Estado promoverá la iniciativa privada, porque al contrario las instituciones del gobierno han actuado en contra de la propiedad privada, han asignado viviendas a la población bajo la figura de una supuesta propiedad familiar que no existe en el Constitución, han expropiado empresas sin realizar el pago de las indemnizaciones debidas, en abierta violación de la Constitución y, mediante argumentos de supuesta emergencia o de actuar bajo convenios internacionales, han obstaculizado o impedido la participación de la capacidad nacional de empresas consultoras, de ingeniería, de arquitectura, de construcción y de manufactura, para favorecer a empresas extranjeras o empresas sin la experticia o capacidad para satisfacer los requerimientos de las obras y servicios contratados;
§         No. 115, que dispone que sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes; por cuanto en clara e inequívoca violación de este artículo, se han realizado expropiaciones de fincas, empresas, terrenos, viviendas y otras propiedades privadas, sin que se hayan realizado los procesos judiciales debidos y sin el pago de indemnizaciones;
§         No. 120, que expresa que el aprovechamiento de los recursos naturales en los hábitats indígenas por el Estado, está sujeto a previa información y consulta a las comunidades indígenas respectivas; por cuanto el gobierno ha utilizado la Fuerza Armada Nacional para impedir la actividad minera de los indígenas, para otorgar concesiones de explotación de esos recursos a empresas extranjeras, sin la debida consulta de esas comunidades;
§         No. 136, que establece cómo se distribuye y divide el Poder Público; por cuanto el Presidente de la República ha actuado de manera pública y notoria para lograr, con la complicidad de la Asamblea Nacional, la sujeción de todos los poderes públicos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Ciudadano y Electoral) a sus deseos, en abierta violación del principio fundamental del sistema democrático, de independencia de los Poderes;
§         No. 143, que instituye que sólo una ley puede establecer qué información de la gestión de la Administración Pública puede ser calificada de confidencial o secreta, pero sólo por razones de seguridad interior y exterior, investigación criminal o intimidad de la vida privada; por cuanto el gobierno, amparado bajo la excusa de la emergencia o la figura de convenios internacionales, ha impedido la contraloría social de numerosos proyectos, adquisiciones de equipos y contrataciones de empresas extranjeras, con la excusa de la confidencialidad de la información, sin que haya sido promulgada ley alguna que califique así tal información;
§         No. 145, que expresa que el nombramiento o remoción de los funcionarios públicos no podrán estar determinados por la afiliación u orientación política; por cuanto de manera pública, sin fundamento legal y alegando oposición a un supuesto proceso revolucionario, se ha realizado el despido de funcionarios de empresas públicas y se ha realizado el nombramiento de funcionarios sin preparación para las funciones que se le asignan;
§         No. 158, que establece que la descentralización, como política nacional, debe profundizar la democracia, acercando el poder a la población y creando las mejores condiciones para el ejercicio de la democracia; por cuanto la acción de gobierno se ha realizado en contravía de la descentralización y dirigida al reforzamiento de la centralización y la concentración del poder en el Presidente de la República, y se enfoca actualmente en la instauración de un supuesto “Estado Comunal” que aleja el poder de la población y lo concentra en el Presidente de la República;
§         No. 255, que consagra los mecanismos para el ingreso de jueces a la carrera judicial, para el ascenso, para la selección de los jueces y para su remoción o suspensión, de manera de asegurar estabilidad e independencia en sus funciones; por cuanto el Presidente de la República, de manera pública y notoria y con la colaboración del Tribunal Supremo de Justicia, ha actuado para violar esos mecanismos y asegurarse la docilidad de los jueces a la hora de utilizar el poder del Estado contra sus adversarios políticos, incluyendo la suspensión, el despido y hasta la privación de libertad de jueces que por actuar de conformidad con la ley no complacen los deseos del Presidente de la República;
§         No. 299, que indica que el régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta, entre otros, en principios de democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente y productividad; por cuanto la acción del gobierno en materia socioeconómica, al dirigirse a la concentración en el gobierno de las actividades productivas, es por naturaleza antidemocrática, ineficiente y contraria a la libre competencia, agravado esto por la instauración indefinida de regímenes de control de cambio y de regulación de precios sin medidas dirigidas a restablecer la confianza en ese régimen ni a desarrollar los sectores productivos sujetos a regulación; además de esto, la empresa estatal petrolera PDVSA, con la aprobación del gobierno, ha venido disminuyendo año a año su presupuesto para la protección del ambiente, ha descuidado la función de mantenimiento de sus instalaciones y el adiestramiento del personal, lo que dado como resultado el crecimiento del número de accidentes con daño ambiental y a los trabajadores, y el descenso significativo de la productividad y de la producción petrolera;
§         No. 311, que establece que el ingreso que se genere por la explotación de la riqueza del subsuelo y los minerales, en general, propenderá a financiar la inversión real productiva, la educación y la salud; por cuanto la prioridad del gobierno ha sido la utilización de los ingresos petroleros para la adquisición de equipamiento de guerra y para el pago de gastos no productivos, con la inevitable consecuencia sobre la degradación de la infraestructura física de la educación y de la salud y el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores de estos sectores;
§         No. 328, que consagra que la Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, que en el cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna, y que está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional; por cuanto ha sido evidente la intención del Presidente de la República de transformar a la Fuerza Armada Nacional en una institución politizada, favoreciendo la promoción de los oficiales que manifiesten abiertamente, en violación de la Constitución, su adhesión al proyecto político de la supuesta revolución; y se ha procedido a la creación y mantenimiento de la llamada Milicia Bolivariana, cuerpo militar no previsto en la Constitución;
§         No. 330, que establece que a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad no les está permitido optar a cargos de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político; por cuanto el ciudadano Hugo Chávez, al adquirir por vía legal la cualidad de militar activo, no debió participar en las elecciones presidenciales para el período constitucional 2013-2019; y
§         No. 334, que expresa que en caso de incompatibilidad entre esta Constitución y una ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales; por cuanto el gobierno pretende y ha venido actuando para aplicar leyes contrarias a la Constitución Nacional, como son las de los Consejos Comunales, del Poder Popular, de las Comunas, del Sistema de Economía Comunal, de Contraloría Social, de la Gestión Comunitaria de Transferencia de Competencias, Servicios y demás Atribuciones, y de Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal.
En concordancia con el desconocimiento que hago del gobierno actual, en ejercicio del artículo 350 de la Constitución Venezolana, exijo al Presidente de la República, ciudadano Hugo Chávez Frías, a sus Ministros y autoridades de institutos autónomos y empresas del Estado, a los diputados de la Asamblea Nacional del partido político PSUV, a  los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, a la Fiscal General de la República, a la Defensora del Pueblo y a las Directoras del Consejo Nacional Electoral, su renuncia a sus respectivos cargos, por su actuación abierta, pública y notoria en contra de la Constitución Nacional y de sus principios fundamentales, lo que los hace indignos de los cargos que ocupan.